lunes, 3 de diciembre de 2012

lunes 3 de diciembre de 2012 10:22:00 a.m.


Mira, ha cogido esta amiga de no sé que facebook y me la ha pegado aquí. No llevo ya la cuenta de las veces que le he dicho que no se meta en facebooks de desconocidos, "que te van a demandar por allanamiento de morada" - por ver si coge miedo, pero ni caso -, ni en mi blog, "que te vas a ganar un tirón de pelos en cuanto te vea". Pero el mismo ni caso.
A mí me parece que lo que quiere es terminar con mi paciencia.
Si a ti te parece otra cosa no dudes en decírmelo.
No riegues el sicomoro y, por favor, invéntate una excusa, pero no estoy en absoluto con ánimo de comer cochinillo ni a ir de paquete en ninguna moto, ni con casco ni aunque tenga sidecar.




domingo, 18 de noviembre de 2012

Texto 4.17

Publicado por  el nov 18, 2012 en Prólogo a la carta número cuatro. Herencias |

4.17 “Estar alerta para no tener esclavos psicológicos y evitar confundir el afecto con la sumisión son obligaciones primordiales en la búsqueda de una identidad superior”.

Oda a la libertad de expresión

Señora sentada en un parque
Tres por cuatro,  doce lunas,  veinticuatro medias noches, cuarenta y ocho las horas de dos días y los primores como guardan en sus manos,  pequeñitas,  los relojes, que marcan midiendo el tiempo desvelado del insomne que despertará sabiendo que mientras la vida ronde la muerte tendrá perdida la partida en que el redoble de tambores que se alejan dejando en el horizonte el batir de alas truncadas y arrancadas de sus goznes las bisagras que dan juego con ventaja y sin mandoble a los goces de maltrechos malhadados estertores que se escapan cual malquistos despreciables malhechores que no hicieron otra cosa que mal echar por la borda qué hubo de bueno algún día en los idiotas que adoran a dioses que sólo quieren que nada les haga sombra que oscurezca las virtudes de un hacer que no les honra más allá de la espesura que se expande y que desborda los límites de las lindes de lindezas con que exornan la exhortación a dar pábulo, por fuerza y en mala hora,  a qué dijeron las voces de los proscritos que ahogan en silencio las verdades que a sus gargantas afloran sentenciadas a ser muertas si osan salir de las bocas.

Nota: Se recomienda leer en voz alta y tono desgarrado y gestos acordes con el tono, a ser posible con público.
Si no se dispusiera de público o no se contara con ganas o con dotes para el desmelene puede acudirse al recurso de recitarla a ritmo de rap - versión aquí - y tomar luego una aspirina o cualquier otro analgésico, ya que un poquito dolor de cabeza sí que levanta.

jueves, 8 de noviembre de 2012

08/11/2012/19:09

– Que siempre soy tan tajante — Dice, a continuación de algo a lo que no atendí.
– A mí me parece que no lo soy  tanto. Las personas verdaderamente tajantes — sigue — no consienten ni la cuarta parte de tomaduras de pelo.
Y que, por otra parte,  las personas tajantes tienen una especie de don, de estrella, que de algún modo alerta a todo el que se les acerca no importa con qué intención de que no están dispuestas a…
Bueno. No importa. Tú no tienes nada que ver con estas cosas. El problema es únicamente suyo y mío y, como acontecimiento a destacar, que encontró la grapadora. Después de tantos días. Se había deslizado por el asiento de un sillón.
Sí, a continuación. Pensé que había olvidado decir algo. Pero ahí estaba, sorprendiéndome.
Tendrías que hacerle un poco más de caso. Siente, dice, abandono.
Le digo que son bobadas suyas;  mientras, estoy pensando en cualquier otra cosa.
No; no sé nada de eso. La política y los políticos me cansan y ya…  La conecto, sí, y la radio también, pero se quedan ahí de fondo, como en sordina. Si alguien me preguntara qué están diciendo no sabría responder.
Pasa con todo, ¿verdad?  Cuando las mismas frases y los mismos argumentos suenan tantas veces tan igual de falsos y cansinos se cierra ahí, en algún lugar de la cabeza,  algo como una puerta que no deja que entre ni un embuste más.
¡Promesas!
Y eso que habrá, seguro, quien crea en ellas. Quien haya visto cumplida alguna que se le hiciera alguna vez.
Vaya, lo siento. De haberlo sabido habría esperado un rato más. Pero lo cierto es que ni se me pasó por la imaginación; quizás pensé que no era el día adecuado.
Entra por favor, cuando llegues, las plantas de la terraza. Pensé que la lluvia les haría bien pero durante la noche será mejor, supongo, que estén resguardadas.
Pues si no te molesta le daré por si le apetece el mismo hasta que termine con los otros tres. Y luego le ofreceré el derecho. Entonces tendrás unos mitones, nuevos, cuando tenías unos guantes viejos. Creo que se utilizan para conducir.
Si ves que me retraso vete a dormir.


Cara de mujer

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Vuelta de tuerca


Una vuelta más de tuerca a la rueda del molino que al cuello llevan colgada tantos necios y mezquinos como ruedan por el mundo dando tumbos y sin tino buscando sólo polémica e incordiar y dejar prestas las marcas de una arrogancia que ponderan su soberbia  y la amargura biliosa amarillenta y podrida que destilan las palabras que vierten, como detritus, emponzoñado y nocivo  sobre cuanto no acomoda a sus criterios malquistos ni a su intención muy torcida.

Una vuelta más de tuerca y un nuevo viejo camino que lleva a ninguna parte que no sea el viciado sitio de rencores y rencillas y de frustración airada contra todo y contra todas las criaturas de que estiman que les hurtaron, quién sabe, gozar de un protagonismo que ni supieron ganarse ni entienden por merecido por más que se desesperen queriendo obviar que mendigan lo que clamando por suyo proclama apenas su envidia.

Una vuelta más de tuerca a la embestida cansina que se demora en el nido ponzoñoso de la inquina que los mueve a debatirse, retorcerse y dar la vida,  por morir si es necesario revolcándose en la indigna verbosidad repugnante que de sus almas destila un odio que no conoce más freno ni otra doctrina que la animosidad turbia, ponzoñosa y aguerrida, que los va debilitando y anegando sus sentidos hasta lograr anularlos y dejarlos reducidos  a no más que qué otra cosa que piltrafas resentidas.

Una vuelta más de tuerca y otro volver a las mismas por las que una vez tras otra siempre al mismo son transita la querencia a no rendirse ni admitir que no está escrita en la frente de los ruines ni en las páginas del libro de los muertos aun en vida la letra de ningún cántico que ni glose ni bendiga ni ensalce la mala sangre y la muy grande estulticia que adorna a los lenguaraces que vanidosos porfían sin ton ni son ni más norte que el perseguir a porfía una gracia que no alcanzan porque su vileza esquiva.


Mandala (22)

martes, 6 de noviembre de 2012

06/11/2012/19:18

Mira


Pues no, claro que no me los he inventado yo. Los he copiado de aquí: http://www.emoticonos.biz/paginacion51.htm
Hay muchos y son gratis.


Bueno, ya vale de hacer el tonto, ¿no crees?
Y en cuanto a las notitas, hoy, lo siento, no hay respuesta.
¿Podrás soportarlo?
Venga. Anímate que mañana será otro día. Es sólo que hoy me he tomado vacaciones.
Riega tú, por favor, las plantas...
Bueno, la verdad es que el cajón de las cucharas se ha atascado. El mango del cucharón grande está como de punta y enredado con algo; y no puedo abrirlo.
No tenía tiempo de andar trasteando porque llegaba tarde a eso que te dije del Palace y la presentación del libro de la crisis de ese periodista de la radio con gafas. A la noche probaré a ver si hurgando con una aguja de punto.
Espero que no fuera nada urgente, ¿verdad?
Si mañana ves que sigue atascado pégalas por favor en la pantalla del televisor.
Hoy ya se le había pasado y vuelven a ser uña y carne.
¿Pues no te dije que no? Ni muertos ni heridos. Sólo según cuenta daños materiales.
Mira, las siete y veinte casi.
Ah, casi se me olvida. Había un mensaje en el contestador en un idioma rarísimo. De fondo se oía algo parecido al barritar de un elefante. Bueno, qué tontería, un barritar es de elefante siempre...
O podía ser un loro; dicen que pueden imitar cualquier tipo de voces.

lunes, 5 de noviembre de 2012

05/11/2012/20:16


Dice que interpreté mal sus palabras y también los silencios. Argumenta que lo que se interpreta de qué dice otro es una especie de réplica vista en un espejo de lo que uno mismo interpretaría. Pero (y se ríe) que no hay que olvidar que el espejo devuelve siempre la imagen invertida.
¿No es un poquito escalofriante? Saber que uno se mira y está ahí, enfrente de sí mismo, y que nunca, jamás, podrá verse como de verdad es.
Y que puedes preguntar a otros — dice también —,  los que te ven desde fuera, pero que lo que te cuenten siempre será su versión de ti.
Luego cambia de tema y en tono cordial se interesa por qué tal resultó lo de ayer; la cita y todo eso.
Pero sé, conozco bien las inflexiones de su voz, que lo hace por pura cortesía. Así que le digo que regular, en el convencimiento que si le dijera la verdad le molestaría. Es inteligente, pero demasiado… Vaya, no encuentro la palabra. Demasiado pendiente de recoger velas cuando teme haberse excedido.
Ya te dije que no era idéntico ¿Pero hay de verdad quien vaya por el mundo fijándose en cuantos agujeros tiene un botón?
Y  te avisé de que en el espejo del baño no dejaras notitas; que se desprenden con el vaho ¿Para qué me habría tomado entonces la molestia de acordarme del azúcar?
Y si es por no desperdiciarlas siempre tendrán utilidad. En atención a tu sentido de lo práctico se pueden aprovechar para etiquetar las cajas apiladas en los altillos, que tal y como están nunca se sabe qué hay dentro ¿No sería una buena idea?
Pero a ti no se te ocurre. Cuando destapas una y te encuentras algo que antaño tuvo su para qué y después fue arrumbado te entra una especie de morriña cansina; pero a la hora de poner los medios siempre lo dejas para otro momento o al criterio de otro…
Ya me he dado cuenta. Tendré que ir a que le miren la boca.
En el cajón que dices hay muchos catálogos, pero el que entiendo que quieres no lo veo. Y el presupuesto del tejado de la casa de los abuelos. Da risa hoy ver esas cantidades… ¡y en pesetas!
Baja las persianas. A las horas que son ya no hay luz del día que aprovechar.
Pues claro ¡Qué cosas se te ocurren!
Ah. Que han discutido. Por naderías como siempre… Imagino. Me lo contará cuando se le pase. Le quitaría algo o se pondría algo suyo.


Señora con maleta

viernes, 2 de noviembre de 2012

02/11/2012/18:02


Mejor que “decirle que”, como dejaste indicado, he preferido leerle la nota tal como la has escrito. Me ha parecido que era la forma de quedarme más al margen.  Cuando uno repite lo que otro ha dicho puede incurrir en inexactitudes que confundan; y siendo el tema tan delicado no he querido correr el riesgo de que eso ocurriera.
Pasaron unos instantes sin que pronunciase una sola palabra. Pregunté por eso si me había escuchado y dijo que perfectamente. Luego me pareció que suspiraba y, tras otro silencio, dijo que no le parecía extraño; que era algo que se veía venir desde hacía tiempo.
Quizás tirando un poco de la alfombra hacia la parte de abajo. Ahí encima y contra la puerta se podría colocar una de esas cajas con libros que nunca se tiran, así la puerta (y la caja) ya no se deslizarían, o no como sobre la baldosa por lo menos. Claro que habría que apartarla con el pie cada vez¸ un poco latoso pero una persona tiene siempre más fuerza. Así no se metería…
¿O es una solución estrafalaria?
Habrá que seguir pensando o sacar todo de ahí. Pero si no ve qué destrozar ya no le llamará la atención. Supongo que es su naturaleza. Hoy los flecos de una bufanda.
Tampoco yo me aclaro con ese teclado. El anterior era más fácil o le tenía yo cogido el tranquillo. Pero no importa, basta que me acuerde de restar una. Pero la alarma suena a las 11:37 y no sé quitarla.
Temprano. Lleva días regresando temprano. Puede que haya empezado a no estar a gusto. Sabes que se obstina mucho en un primer momento pero que se cansa pronto de todo. Pone demasiadas esperanzas, siempre, en todo lo nuevo; y no escarmienta de que nada es de verdad del todo nuevo sino versión remozada de algo viejo…
Como aquí


Porque pasó a denominársela...


Es claro que vi la nota donde te dejé dicho, pero no retiraste la que era para ti. No me gusta que me hagas esas cosas. La arrugué y la tiré.
Yo también. 
Se me volvía a olvidar; lo encontrarás en el dado que lleva su número. Si te fijaras un poco no tendría una que llevar tanto en la cabeza.

jueves, 1 de noviembre de 2012

01/11/2012/22:06

Fragmentos de leyendas
¿Hay acaso algo que no lo sea?
Un sábado,  en el restaurante hará tres, o cuatro semanas.  Aquella pareja entrada en años, bien vestidos incluso elegantes. El señor con traje gris y encorbatado y la señora con una boinita blanca, ¿te acuerdas?
No intercambiaron una palabra en toda la comida. Ni siquiera sus miradas se cruzaron. Cuando alguno de los dos miraba al frente su mirada atravesaba al otro igual que si fuera transparente.
Tampoco es que pareciese que estaban a disgusto. Es tan sólo tal vez que a fuerza de tiempo han comprendido que lo es.
Y entresemana,  los días laborables, los oficinistas, ¿de qué hablan? Pues de sus jefes, de sus compañeros de trabajo, de que otro trabaja menos que él pero está más considerado. De si yo le dije y él/ella me respondió y yo le contesté…  ¿No lo es también?
¿Pero qué harían las personas si prescindieran de lo prescindible? ¿De qué rellenarían esos espacios tan embarazosos que se llaman silencios y que los demás contemplamos con desolación?
¡El señor del traje gris y la señora de la boinita blanca no hablaban!
¿Se comunican algo más los oficinistas de entresemana?
¿Qué se comunican que no pueda obviarse las pandas de jóvenes que beben cervezas los jueves y los viernes por la noche?
¿Qué comunica a nadie todo lo que se mira o se escucha?
¿Qué comunica nadie cuando mira o cuando dice?
Las casas, los hogares, están llenas de objetos y las paredes cubiertas de cuadros o de libros ¿Comunica acaso todo eso algo más que una pared blanca o una habitación vacía?
Así que no me marees, por favor, con qué es prescindible y qué no y sigue dejando las notitas de siempre en el sitio de siempre… Sí, digo bien, el sitio de siempre. Aunque parezca increíble hoy me he acordado, no sé por qué, de comprar por fin azúcar.
P.D. 
O no las dejes, si lo prefieres. Pero no te me despistes y no vayas a no dejármelas (en lo sucesivo) en el cajón de las cucharas. Si no me las dejas en cualquier otra parte me quedará la duda de si es que no habré sabido yo encontrarlas.
Ah. Te olvidaste el móvil, dijo. Le dije que te lo guardara en algún sitio y te dejara una nota de dónde en el cajón de las cucharas. Tú lo abrirás antes que yo, para dejar la nota o para no dejarla.
No sé en qué, de la manera más tonta, he perdido la tarde. Fíjate qué horas.

martes, 30 de octubre de 2012

30/10/2012/18:03




¿Le falta un botón?  ¿Has mirado en la bocamanga, por dentro? Ahí cosido al forro suele haber de repuesto.
De todas maneras hoy no venía. Tiene que arreglar algo de papeleo, ventanillas y colas y cosas así. Mañana le diré que busque, y lo ponga.
Pues un bocadillo, o un yogur y fruta. Por una noche no nos vamos a morir, y con la de acopio que tendremos en reserva con lo del domingo…  Debí de darle más detalles a mi hada madrina, “por favor ni cochinillo ni pierna de cordero” pero no me acordé de “tampoco cabrito”. Un hada muy cartesiana esta mía.
¿Las gotas?  Dos veces al día. Pero si está mejor no habrá que dárselas. No son antibiótico.
La lengüeta de un botín. Y es que esa puerta… Si por lo menos estuvieran en sus cajas.
Hoy una copla nueva. Dice que quiere no sé qué que anuncian todos los días en esa emisora que escucha y vale (cuesta, que el “vale” no lo sé) 399€ pero se quedaba en 199€ si telefoneaba antes de las 11:34
Le he dicho que pues si ya eran menos veinte llame mañana. Y de regalo un aparato que ahuyenta los ratones. Lo quiere ya.
¿No te dije que del rhododendron me ocupa yo? Terminarás ahogándolo. Y no lo cambies de sitio, por favor. Y el dial tampoco.
Pues no sé. Cada edad tiene sus cosas, y la suya es de esas bobadas. Pero a mí no me parece que vaya a ir más allá de una cierta estética, o antiestética, y determinadas muletillas que terminan pasando.
¡Ni pensarlo! Son una especie de cebos. Que te dan esto o lo otro así por la cara y te terminan colocando un montón de trastos que no sirven para nada. Pero como viene así con aspecto de invitación personal y porque uno es uno y ha tenido esa suerte…  Anda, rómpela.
No. El viernes.
Pues si son pequeños utilizas dos, o tres, si el texto es muy largo. Y no los pongas en el  espejo del baño, que se despegan con el vaho.
Sí, y el sombrerito lo perdí, y el paraguas es un incordio.
El video lo termino de encontrar, estaba en un correo de esos que pone Fwd:FW

lunes, 29 de octubre de 2012

Afrodita en comentario al texto 4.14 de la aventura del pensamiento

Fantasía
El movimiento, es algo tan normal. Todo lo que tiene vida se mueve, incluso los caracoles aun en su lentitud.  O las hojas de los árboles, en esos días calmos en los que se dice al mirar por la ventana, “no se mueve ni una hoja”. Y creciendo;  cualquier animal o planta va ocupando más espacio a medida que crece, luego ese espacio de afuera que se ve tan paulatinamente invadido “sabe” que eso que está ahí se mueve y lo… distorsiona.
La cotidianidad está toda llena de movimientos no quizá intencionados pero sí consentidos; aceptados sin cuestionarlos porque son necesarios para la simple subsistencia. Hay que llevar la mano a la boca para comer, por ejemplo, aunque sólo en el caso de los humanos. El resto de los animales come llevando su boca (o pico) a la comida. Excepto los elefantes, a lo mejor, que me figuro que comerán con la trompa.
Hay también movimientos inocuos, que se ejecutan sin intención de hacerlos pero tampoco se aplica voluntad en evitarlos; son prescindibles pero tampoco pasa nada porque estén, y se los deja permanecer y repetirse.
Otros movimientos no son en sí propiamente voluntarios, y muchas personas si se imaginaran observadas mientras los ejecutan se sentirían humilladas; pero se transige con ejecutarlos, como ineludibles, aun a sabiendas de que se vivirá siempre con la vergüenza, el peso de la culpa, del  “pude no hacerlo” (porque puede no hacerse y comprobado, por extraño que parezca),  aunque justificándolo, escudándose,  en que ha sido como mal colateral e inexcusable para la realización de cualquiera de tantos actos — innobles y groseros, y grotescos, por más que a veces (muchas veces) se los disfrace de poesía — a que los humanos, tan orgullosos por otra parte de vuestra libertad, estáis, como los galeotes de la antigüedad, amarrados al duro banco…
Hay otros movimientos que, esos ya sí, bajo una apariencia a la que a simple vista no hay nada que objetar son decididamente perversos y dañinos. Se pueden ejecutar  en público y nadie reparará en ellos; quien nos vea hacerlos no se sorprenderá ni se sentirá agredido ni ofendido ni encontrará que estamos haciendo algo raro; si alguien nos viera sonrojarnos y preguntara por qué se quedaría pasmado si le dijéramos que por ese movimiento tan… Y,  “¡pero si no es nada!”.
Pero lo es. Y mucho.
Son esos movimientos que si se cede a la tentación de realizarlos nos estarán  abocando a la derrota y al fracaso; y tirarán por tierra quién sabe si todo lo conseguido a lo largo de un proceso y de un trabajo que puede en ocasiones llegar a sentirse agotador o insufrible. Un trabajo hecho a base de quietud, de estar alerta a no mover ni un músculo que, por una contracción de más o de menos, por insignificante que sea, puede estar (y lo está, y bien dispuesto y con frecuencia) abriendo la puerta a toda una cohorte de demonios o algo muy parecido.
Los demonios no es que vayan a renunciar a su presa así como así; pero tendrán que buscarse otras mañas y otras vías. 

viernes, 26 de octubre de 2012

26/10/2012/17:23


Bueno, has andado diligente. Y has vuelto a bajar la escalera al trastero. He de reconocer que a veces me sorprendes.
No, ninguna pega. Es un color perfectamente natural. Pero es que hay algunos muy raros que ponen cara de andar mal del hígado, por eso te pedí que tuvieras ese cuidado.
Pues la verdad es que me resultó bastante chocante. Nunca antes había hecho algo así y no pensé jamás que fuera a hacerlo alguna vez.  Mejor dicho ni siquiera se me había pasado por la cabeza que fuera o no fuera  a hacerlo. Así que tardé unos segundos en darme cuenta, pensando que era alguien que se equivocaba.
Me trató de “usted”; aunque si me hubiese tuteado también estaría ahora quizás comentándolo.
Sus argumentaciones, las razones que exponía, me estaban haciendo sentir como en una realidad tan ajena. El tono fue correcto todo el rato.
Me hubiese gustado tener algo tranquilizador, o convincente, que ofrecerle.
Ya te comenté que era muy amplio, aunque es verdad que en las horas de poca demanda los intervalos son más largos, pero si no les resulta rentable es normal.
Claro que las he visto ¿Cómo no verlas tan bonitas, tan vistosas y tan bien dispuestas? Y la combinación de colores una preciosidad. Muchas gracias.
Sí, otra vez a la carga con lo del asunto del cajero; y que de acuerdo, que como el error es a su favor de qué se queja. Dice que y qué si estuviera siendo en contra, ¿eh? Y que resulta muy desconcertante para el cliente que algo así no se solucione.
Te has dejado el paraguas y se están levantando nubarrones, esos que cuando empiezan a asomar por detrás del instituto termina siempre lloviendo.


Simetría

miércoles, 24 de octubre de 2012

24/10/2012/17:25

Dios en la naturaleza
Pues lo siento pero los tiré.  Los tuve un rato en la mano sin decidirme, pero, al final… Tenían un algo de frescura, es verdad, pero al fijarme en la fecha entendí que era una frescura que ya…
Ocurre un poco como con la ropa, las películas o los objetos decorativos. Un día son lo más de lo más y confieren un toque rompedor, de atrevimiento; llegan las visitas y se quedan pasmadas,  luego pasa el tiempo y vuelven a pasmarse si siguen ahí.
Ayer por la tarde me la encontré otra vez — quizá es por eso que he puesto el ejemplo de la ropa; podía haber puesto el del coche, habría que ir pensando en cambiarlo — pero esta vez no fue por el traje sino por el pelo, el mismo peinado que el otro día. Cuando cambie de peinado la reconoceré por… no sé, me daré cuenta en el momento de verla, un anillo, por ejemplo, que me llamó la atención.
Y el del otro extremo también fundido, pero como siempre se utilizaba éste no lo notábamos.
El philodendron un poco encharcado, sí; será bueno dejarlo unos días. Yo me ocuparé.
No, no tengo. O, bueno, algo pero que he mirado y no alcanza.
Que si jaqueca.
Siempre es algo. Yo creo que es que se aburre.
Te he dejado el horario encima de la mesita de la entrada. Es muy amplio.
Me tomas el pelo. Sabes que sí.

martes, 23 de octubre de 2012

23/10/2012/15:50


¿No te advertí que le dieras despacito? Había unos meses, quizás un par de años, allá por el 66 (del XX, claro) que hubiera querido conservar.
Bobadas de juventud, sí, pero...
Pues no sé de dónde habrá salido pero mío tampoco es. Nunca dejo ahí algo que me interese tener localizado.  Es más, nunca dejo nada, es un sitio que jamás se me ocurre. Y el caso es que tuyo tampoco me parece; no es tu… ¿estilo?  No, “estilo” me parece frívolo; más bien no me parece acorde con tu personalidad.  A ver si es que tenemos fantasmas o algo…
¿Pero cómo tú si lo encontraste en un sitio tan poco frecuente?
Bah, no tiene importancia. Olvídalo.
Hoy algo de dudas o zozobras que le ponen ese nudo en la garganta. Dice que no tiene consciencia de que por algo concreto.
¿Y por qué una mamarrachada? Muy estético no es, pero si soluciona el problema y evita que se meta. No ya por los destrozos sino porque es peligroso.
Y sí, la habitación quedaría más chica, y menos luminosa, con las lunas tapadas. Pero como para sacar la ropa que ponerse habría que abrirlas ahí estarían las lunas, de cuerpo entero.
Pero si no te gusta siempre se podrá discurrir algo diferente.
Sí, se ha fundido. La linterna está en el altillo.
¿Le extrañó?


Marquito s

viernes, 19 de octubre de 2012

19/10/2012/15:15


¿Por la 134, en sólo un par de ratitos? No sé pero me parece que estás haciendo trampas y saltándote páginas. Pero, de todos modos y a estas horas ya del viernes que estamos, por mucha prisa que te des…
Dice que mejor. Que todo muy patas arriba, claro; pero que con moverse con más cuidado del habitual y fijándose en dónde pone los pies va defendiéndose.
Más disgusto tiene con el asunto del banco. Les telefoneó dos veces dice, ya hace tiempo, a mediados de agosto, y que esperase un poquito por algo de unas comprobaciones. Pero hasta el momento nada.
Bueno, pues a pesar de que a ti sí ha resultado que a mí también. Suceden las cosas como al revés, ¿verdad? Cantidad de historias empiezan pensando qué y luego sólo era; esta, en cambio, empieza como que sólo era y resulta que termina en qué;  sin haber contado con ello.
No entiendo por qué no te parecen bien. Podéis estirar las piernas, mirar por la ventanilla, reclinar el asiento… ¿Qué esperabas de un low cost o last hour o como se diga?
¿La actriz, Nathalie Baye? No, no la he visto nunca antes.
Él sí, claro, aunque suele hacer más películas francesas, y qué poquito aspecto tiene de galán, ¿verdad?
Es posible que llueva. Baja las persianas.


Mandala (38)

martes, 16 de octubre de 2012

16/10/2012/13:17


Pues detrás de la drácena. Las soltarías allí al colocar la nota. Te pasas la vida perdiéndolas.
Ya sé que algunas de las amistades que tiene no son del todo recomendables ¿Pero qué se puede hacer? ¿Se te ocurre algo? Basta que se le diga aun con todo el cuidado del mundo para que se obstine más.
Y con una persona adulta, ¿qué medidas?
Del resfriado, mejor. No es que le preguntase, pero la voz sonaba menos gangosa.
Además son rachas. Todo el mundo las pasa en alguna época de la vida, ¿no? Luego las personas evolucionan (o involucionan; no, que es broma), de distintas maneras, los intereses de unas y otras se van distanciando, y el contacto se pierde.
Ya; que puede ser demasiado tarde, pero…
Tú, por ejemplo, ¿pondrías un diez a todas las amistades que has tenido a lo largo de tu vida?
¿Piensas que te lo pondrías ellas a ti, todas?
No. Lo siento. Lo prometí pero no he podido; no por falta de tiempo sino porque no sé seleccionar aquí y allá y tanto tecleo. Iré esta tarde y los sacaré. Habrá una ventanilla y una persona de carne y hueso.
¿Tú también? ¿Con el mismo traje?
Qué curioso después de tantos años.
Del resfriado está m… Ah, ya te lo había dicho. Pero sí, mejor.
Ah, pues claro que puedes. Pero no creo que te guste. Es por la idea que tengo una de esas francesas al estilo de Rohmer. Personas conversando de temas más o menos trascendentes, delante de un té o en algún jardín que nadie de la clase media tiene. Y suelen ser personas de la clase media. Pero de todas maneras no es de Rohmer, y de ahora.
Te dejo un trocito de Pauline en la playa, para que te orientes de qué quiero decir.


lunes, 15 de octubre de 2012

15/10/2012/17:17

4

¿Pero no te dije el sábado que ahí estaba bien?
Y hoy me sales con que si en el  de los de plata ¿Quién utiliza a diario cubiertos de plata?
Menos mal que ante la duda y mientras preguntabas la has dejado apoyada en la drácena; pero si no llega a ser porque hoy tocaba regarla no me hubiese enterado.
No. Gracias pero no es necesario que andes incordiando y moviendo todas tus influencias para algo que si nos ponemos en razón es sólo un capricho. Ya sabes que le dan ventoleras y en cuatro o cinco días se le pasará. Justo los que calculo que durará el azúcar. Luego ya te diré; porque de comprarla no creo que me acuerde.
Apareció, sí, entre los zapatos.
Nunca me cansaré de repetirte que hay que tener cuidado con esa puerta.
No tengo una idea muy clara. Pero me gustaría que no fuese azul. Aunque dependerá de junto a qué se coloque, claro.
No apagues, por favor, el ordenador. Tengo una película cargándose.
Lo intentaré pero no tengo seguridad de poder volver antes de esa hora. Siéntate si tardo un rato en la escalera.
Olvida, me acabo de dar cuenta, lo del ordenador.

viernes, 12 de octubre de 2012

12/10/2012/17:17

Canica (1)
Leí la nota, pero demasiado tarde ¿A quién se le ocurre colocar una nota en un sitio tan absurdo?
No sabe explicar eso mejor. Fue algo relacionado al parecer con un accidente de tráfico.
Ya que estaba de punta en blanco decidí ir a eso de la reseña del periódico que habíamos visto. 
Me decepcionó un poco.  La gente, mucha, demasiado cool — ¿se dice así? —, y los que hablaban pues como que sin muchas ganas.
Y, a lo otro, pues claro que no; o yo al menos no noté nada en la voz.
No percibí que hubiese algo que denotara preocupación o inquietud. Pero ya sabes que tengo muy mal oído.
De todas formas las personas tan seguras de sí mismas nunca contemplan esas posibilidades. esas cosas siempre les pasan a otros.
Ah, en lo del periódico, he vuelto con un par de autógrafos; ya que me desplacé hasta allí no era cosa de perder la mañana tan del todo, ¿verdad?
Me quedé a comer en el Café de Oriente.


Más entradas con la etiqueta En punto

martes, 2 de octubre de 2012

Adivinanza


¿Qué será lo que quedó1 de qué no fuimos ni qué2 lo que de ahora quedará3 cuando no quede ya más4 rastro de ti ni de mí5 ni de qué  sólo  un "qué fue"6 de algo que nunca será7 lo que jamás pudo ser?


Casa de muñecas

domingo, 30 de septiembre de 2012

De Yo a Pklus en comentarios al texto 3.2 de la aventura del pensamiento


"¿Pklus? Tú debes de ser entonces familia o por lo menos de la misma tribu que  un tal Myhsbk que puso un comentario en el texto 3.5, ¿verdad?
Es muy probable que nos conozcamos porque veo que tanto con Hegurpl como contigo como con, como vengo de mencionarte, Myhsbk, me ocurre al leeros el tener la sensación de haber vivido en un mismo tiempo y un mismo espacio —que al parecer son sólo sensaciones  y tendréis noticia de ello si habéis leído el texto 4.10 y el comentario de El Aventurero, pero los prefiero nombrar así, al estilo antiguo (que rigió, hasta dónde alcanzan mis conocimientos, desde que Alguien inventó el reloj hasta bien entrado el siglo XXI de la era cristiana, aunque luego ya no sé), como si tuviesen entidad y consistencia reales para que nos entendamos mejor—, lo que me lleva a intuir que es muy posible que tengamos recuerdos comunes.
Me viene a la memoria, con especial precisión, aquel atardecer en que, que por cierto Myhsbk lo cuenta bastante bien — bastante  bien dentro de nuestras posibilidades, claro, y que no eran muchas — aquel atardecer en que Srailkt protestó enfadado porque, dijo, que me había quedado con el nombre más fácil. Tienes que acordarte porque fuiste tú precisamente quien dijo que daba lo mismo que los nombres fueran fáciles o difíciles porque iban a ser provisionales.
Y tuviste razón; él mismo, Srailkt, pasó al poco tiempo a llamarse Tomás y, sin embargo — lo que son las cosas del destino, ¿verdad? —, Nufñre anduvo, después de haber hecho las primeras gestiones y presentado la ponencia y todo,  por ahí dando tumbos y llamándose cosas tan disparatadas como Hubo Quien. Ahora no sé cómo se llamará, creo que le perdí la pista."

                  Es copia
Nota:
Con enlace en Yo en el original, que falla, por cierto, porque por alguna razón incomprensible sale así http://valentina-lujan.es/doc/Kgyaert%2520-%2520uno.pdf, pero si va uno a la barra de direcciones y borra los números 25 que aparecen después de los % se quedará así http://valentina-lujan.es/doc/Kgyaert%20-%20uno.pdf y funcionará perfectamente.

Texto 4.10

Publicado por  el sep 30, 2012 en Prólogo a la carta número cuatro. Herencias | 

4.10 “En los laberintos artificiales del cerebro siempre se encuentran respuestas que elaboraron otros, respuestas que vendieron como axiomas tras ser tachadas por la historia como experiencias inservibles. Desde cada ventana entran fotones cargados y heroicos que en su carrera por el cosmos encontraron un sol que les preñó de luces, y vienen buscando germinar los silencios; pero se encuentran con las leyes y las normas oficiadas por los sacristanes borrachos de vino sin consagrar que roban los silencios recién nacidos para devolverlos llenos de ruidos binarios. Luego queda la sensación de que algo ha sido mancillado, de que se ha disuelto otra aventura sin vivirla, y da miedo; y se le quiere preguntar al tiempo si ha visto pasar volando una página en blanco, y el tiempo, que nunca mira de frente, no contesta y se ríe de sí mismo”.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Que si fui


Que si fui que si viniste,1 que si yo que si tu amante,2 que si la prima de un tipo3 a quien tú me presentaste4 que dijeron que dijiste6 que era más guapa que yo7 y mucho menos culpable8 de que no hubiera en el mundo9 ni entre sus gentes ni antes10 ni después un quien pudiera11 vanagloriarse pedante12 de haberte mandado lejos13 y quedarse tan campante.


Mandala (28)

viernes, 31 de agosto de 2012

Ponte la cinta en el pelo

Ponte la cinta en el pelo, aquella de seda rosa, y en los dedos los anillos a juego con las ajorcas que llevabas aquel día cuando fuimos a una boda aquella tarde de mayo en que no apareció novia y la madrina y su hijo y sus hermanas y todas las tías y las abuelas proclamaron que en qué hora se les cruzó en el camino una chica con tan poca decencia y tanta frescura y una cabeza tan loca.

Ponte la cinta en el pelo, aquella de seda rosa, la que solías llevar cuando caminando tan garbosa te paseabas por la feria y montabas en la noria y tomabas limonada y te reías de las cosas que decían unos y otros hablando de otras personas que pasaban por al lado presumiendo de graciosas y creyéndose más listas y más guapas y dichosas que esa chica de la cinta del pelo de color rosa.

Ponte la cinta en el pelo, aquella de seda rosa, y el collar de perlas falsas y la blusa de viscosa y el cinturón y la falda que te estaba un poco corta pero a ti no te importaba porque tú pensaste siempre que por qué iban a mirarte a ti los chicos si otras eran mucho más simpáticas y sabían bailar y todas sin excepción ni prejuicios  nadar y guardar la ropa y alguna carta en la manga y, sobre todo, las formas.

Ponte la cinta en el pelo, aquella de seda rosa, aquella que tú bien sabes que no te pusiste nunca tan temerosa que fuiste siempre y siempre tan medrosa de que pudiera decirse que si imaginabas cosas que no pasaban siquiera por las cabezas de otras que bastante más bonitas y de largo más graciosas no dejaron  que las viesen dejar como tu dejaste a la madrina y su hijo compuestos y sin la novia.



domingo, 15 de julio de 2012

Texto 4.5

Publicado por  el jul 15, 2012 en Prólogo a la carta número cuatro. Herencias 

4.5 “Parece indudable que cada idioma define fonéticamente, e incluso ideológicamente, una visión distinta del mundo aparencial, pero también de la poesía, el ritmo y del movimiento y de tantos otros matices de la conducta. Pero cualquiera que lo analice deducirá que, más allá de la explicación sintética del diccionario, cada persona tiene su propio idioma, porque cada significación vive en un ideograma distinto y toda palabra desarrolla el dibujo de un pictograma único en cada cerebro”.

lunes, 14 de mayo de 2012

Texto 3.22 (Último del tercer mensaje)

Publicado por  el may 14, 2012 en Tercer mensaje. Peregrinos de una tierra sacralizada | 25 Comentarios

3.22  ”Pueblos quebrados por las más recientes tragedias, marcados con símbolos de venturas, cárceles con barrotes de agua viva han estacado los hielos y las estepas, y entre cuatro fotones cabalgando un rayo de electrones, aparecerá una alondra con un ramo de violetas en la garra izquierda y la sangre malva de un cuerno de unicornio en la derecha”.
Narciso

martes, 8 de mayo de 2012

Lógico

Mandala (741)

Había un hombre atado a una estaca que no tenía ojos y en sus zapatos estaba escrito el código civil, en otro idioma, de un país desconocido interpretado alegremente  al violín por otro hombre no atado,  ni por causas ajenas a la voluntad última de su bella y por ende enormemente voluble esposa fallecida en circunstancias extrañas años atrás  ni,  en este caso en concreto — habitual por cierto hasta la fecha y el extremo de no requerir, aparte de las investigaciones rutinarias que se llevan a efecto siempre que existen sospechas fundadas de que una simple inspección ocular no va a esclarecer del todo los porqués a veces tan complejos de cualquier acto humano en apariencia inicuo y digno del más severo de los castigos consignados en nuestro propio código redactado por nuestros propios legisladores y en lengua vernácula, escenografía ni decorado ni más acompañamiento que el séquito constituido de mala gana y a empujones por una pequeña banda de aserradores bien dispuestos y muy mal encarados compuesta ya desde bien temprano y en semicírculo alrededor de un atardecer ventoso que amenazaba tormenta por el lechero con sus correspondientes vacas, el encargado de la oficina de patentes y marcas con sus manguitos y sus anteojos, el comprador compulsivo que por azares del destino o con las prisas hubiese adquirido inopinadamente el compromiso estúpido de servir el desayuno a los rezagados y rezongones que se quejarían indefectiblemente de que estaba frío o falto de azúcar, y, cerrando filas, una señorita que encantadora ella de serpientes pese a no tener apenas práctica en semejantes lides no perdía los nervios ni cesaba de sonreír asegurando que no había nada que temer ya que no eran venenosas —, a nada ni a nadie que, a su vez y con intermitencias harto irregulares unas veces e imprecisas otras que oscilaban entre la más deliciosa de las espontaneidades y el más tedioso y monocorde de los rigores científicos, hubiera debido en circunstancias menos dramáticas imaginar jamás nada tan ridículo como el verse — escorado, tirando a borroso y medio de refilón — involucrado en la necesidad de literalmente desgañitarse pretendiendo no rodilla en tierra y ramo de flores en ristre a la señorita de las serpientes, que aun con el atenuante de sus innegables encantos no era su estilo ni entraba ni podría nunca entrar en sus planes por una simple cuestión de espacio vital,  en primer término, ni,  por otra bastante más compuesta de unas prioridades que no albergaba intención alguna de airear en segundo ni en tercero ni en ninguno de quién podría saber qué otros innumerables por escasez de aforo posibles términos,  al   ectoplasma por bello que pudiera ser de una difunta a la que no tenía el placer de haber conocido sino, apenas y tan sólo, implicado y nada más en concepto de cómplice o mero encubridor en la obligación ineludible de meter en las cabezas de sus convecinos conceptos tan abstrusos como que si tan cierto era que como que por causa de que un triángulo fuese rectángulo el cuadrado de su hipotenusa tendría indefectiblemente que ser igual a la suma de los cuadrados de los catetos del citado rectángulo podría serlo el rumor, mal que les pesase a los presentes bajo los efectos perniciosos hasta la saciedad de lo muy endeble del argumento esgrimido por el del violín aduciendo que todo había sido una patraña por desacreditarlo y siempre — igual que en el supuesto anterior, ya que las premisas y sus equivalencias había que mantenerlas por muy escurridizas o renuentes a ser sostenidas que pudiesen parecer en aquella primera e informal toma de contacto — a la sombra de que la verificación de los resultados soportase sin pestañear ni dar muestras de fastidio la prueba del nueve,  de unas olas que en nuestras latitudes y por causa de que éramos todos gentes de tierra adentro eran desconocidas pero que, por qué no, estarían a buen seguro y en algún lugar por lejano o inimaginable que pudiera resultar para nuestras mentes, batiendo palmas de contento si las cosas salían bien o, a sí mismas, en retirada con desorden y enorme estrépito si volvían a salir mal y fracasaban de nuevo en el empeño de derribar aquel odioso acantilado tan terco; pero se veía, en el espejo del fondo de la sala, reflejado fielmente y hasta el más mínimo detalle frente a la maldición que lo exponía, de forma reiterada y sin saber por qué siempre que creyéndose  libre de cualquier clase de ataduras acudía a visitarnos y aceptaba el papel en apariencia inocuo de un alguien no atado a nada ni a nadie, a la mirada torva de unas gentes que, aun sin motivos bien traídos y mejor argumentados — como puede verse en la exposición detallada más arriba de los hechos —, desconfiaban sistemáticamente de él atribuyéndole culpas, inexactitudes y desórdenes que, en una opinión de la que empezaba a dudar que fuese suya, en absoluto le correspondían pero no se decidía en su irresolución a rechazar.

viernes, 27 de abril de 2012

Prepara ventanas asimétricas, huevos duros y hornacinas con camafeos que van más allá de los signos heráldicos de los monótonos escudos nobiliarios que vieron los ojos de los niños que no serán viejos, ni tendrán memoria,  ni vestirán ricos brocados que trajo quién sabe de dónde algún navegante que inventó leyendas de tierras lejanas y gentes distintas; prepara, también, una larga hilera de cuentas perdidas de rosarios rotos que con sus misterios, ahora mutilados,  no cerrarán nunca el círculo errático de rezos cansinos que ancianas de luto y púberes sordos bordarán al paso de estrechos caminos de luces y sombras que, entre las almenas de antiguos castillos o desde lo alto de alguna promesa hurtada al destino, atisban llegadas de inviernos que hielan de miedo y de frío la sangre sedienta de venas vacías de tantos tan torpes informes perversos malquistos glosando dispares certezas huidizas, que se desvanecen, tan pronto las pintan, no dejando luego tras de su caída más que el sabor acre que empaña y aviva las furias que duermen en la entretejida  hilaridad cósmica de cuantos destinos quedaron zanjados junto a los caminos que ya no conducen más que al bien perdido pasado remoto de los elegidos por la mala suerte y de los que, insomnes, soñaron con ritos que iban a salvarlos de nada que pueda ser contravenido por leyes perversas que un día dan un giro y dejan desnudos, con el culo al aire, a los que obedientes dijeron “te sigo”.


Marquito 5

miércoles, 14 de marzo de 2012

Texto 3.18

Publicado por  el mar 14, 2012 en Tercer mensaje. Peregrinos de una tierra sacralizada

3.18 “En otro tiempo, parte del mundo estuvo tutelado por gentes que conocían el secreto de las piedras y descubrieron las líneas que describen las formas geométricas que llamaron sagradas. Puede que detrás de los ritos no hubiera más conocimientos que la fe, pero la Tierra los creyó y escuchó los cantos venidos del Cosmos, y se retiraron los hielos y dejaron de arder los pantanos”.
  1. Afrodita
    15 marzo, 2012
    Sentí curiosidad después del comentario de Enrique por buscar los ángulos. Hasta el 3 todo fue bien y los encontré, pero con el 4 dibujado a mano ya no me cuadraban las cuentas. Cuando lo ves escrito de imprenta, o como aquí, ya es otra cosa. Pero con el resto no había manera.
    Tecleé “números arábigos” en el Google – ahí arriba, en Afrodita, he puesto el enlace – y me mostró una página que aunque parece estar hecha un poco en tono de guasa los dibuja (como en la realidad ya no los dibujamos nadie, aunque sí tal vez los niños en el colegio en mi infancia) bastante bien.
    Pero me surge una… más que duda diré “intriga”; porque si el 9, por ejemplo, ha de ser “9” por estar teniendo nueve ángulos, es que ya se estaba teniendo (quiero decir “estaban teniendo los árabes”) el conocimiento previo de la “cantidad” 9.
    De acuerdo que ellos tomarían (o algo así como que “traducirían) su sistema numérico de otro anterior ya existente; ¿y en ese sistema anterior ya existente, y aun a pesar de la forma que en ese sistema los números tuviesen, ya se daba esa correspondencia con el número de ángulos que cada figura contenía?
    En alguna parte empezó, por lejana en el tiempo que pueda ser, esa forma de razonar o de encontrar, o de “inventar” una correlación que se convierta en justificación…
    Eso me genera, sin poderlo evitar, una cierta inquietud porque me pregunto si — llevando la idea a una especie de “todo” — el aprender, ampliar conocimientos, es “descubrir”, o es quitarse el sombrero ante lo que se nos muestra como ya descubierto y exclamar “ah, esto es así”.
    Vamos que, llevándolo a lo que podría ser el terreno del chascarrillo, me lleva a eso de qué fue antes, el huevo o la gallina.
    Y vaya por delante que siento un gran respeto por todo cuanto proviene de Enrique y de su saber; pero es que con algunas cosas me atasco una barbaridad.
  2. Afrodita
    15 marzo, 2012
    El enlace me salió hecho una guarrería,creo que aquí abajo si está bien y funciona: http://www.hazmeelchingadofavor.com/wp-content/uploads/2007/02/numeros_arabigos.gif
  3. Eleanora
    18 marzo, 2012
    Una amiga me ha enviado estos dos videos por correo. Son tan interesantes, y tan bonitos y tan asombrosos que quiero que los veáis.
    http://www.youtube.com/watch?v=bE2EiI-UfsE&feature=fvsr
    http://www.youtube.com/watch?v=ME-bLr7mGL4&feature=fvsr
    A ver si los he pegado bien.
  4. ***
  5. Afrodita
    21 marzo, 2012
    ¿Y si hubo esas gentes, de las que habla el autor en el texto, como hemos llegado a ser lo que somos ahora? Una humanidad ignorante y despiadada a la que no importa nada excepto el dinero y el bien vivir. Todo es destrucción y dolor y daño en todas direcciones y por todas partes; y nosotros, los que vivimos, sólo nos preocupamos de cómo va la economía, los grandes mercados y el dinero. Lo mismo a gran escala que a escala pequeña, cada individuo somos el reflejo — el “fractal” diminuto, a lo mejor (aunque no sé muy bien qué significa esa palabra) — del mundo occidental que nos impone, tengo entendido, Bruselas.
    Así las prioridades son, pues las que son… ¿Qué importan en Bruselas, ni en las grandes instituciones preocupadas por problemas tan inmediatos y tan tangibles, el sufrimiento o el dolor que laten por todas partes?
    Jovencitas abortando a diestro y siniestro, por ejemplo; heridos que en los hospitales de Siria son torturados en vez de ser atendidos y curados; animales maltratados.
    Pero leyes que regulen este tipo de barbaridades y de aberraciones pueden esperar. Primero hay que solucionar los grandes problemas macroeconómicos y luego nos ocuparemos de esas “minucias”.
    ¿Para eso ha habido tantos sabios a lo largo de los siglos?
    ¿Qué quedará de nosotros cuando todos seamos ricos y estemos contentos y tengamos llenos los bolsillos y las barrigas?
    ¿Buscaremos entonces la sabiduría que tan tenazmente despreciamos?
    ¿Qué atisbo de inteligencia ni espiritualidad nos estará quedando para entonces?

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