martes, 30 de octubre de 2012

30/10/2012/18:03




¿Le falta un botón?  ¿Has mirado en la bocamanga, por dentro? Ahí cosido al forro suele haber de repuesto.
De todas maneras hoy no venía. Tiene que arreglar algo de papeleo, ventanillas y colas y cosas así. Mañana le diré que busque, y lo ponga.
Pues un bocadillo, o un yogur y fruta. Por una noche no nos vamos a morir, y con la de acopio que tendremos en reserva con lo del domingo…  Debí de darle más detalles a mi hada madrina, “por favor ni cochinillo ni pierna de cordero” pero no me acordé de “tampoco cabrito”. Un hada muy cartesiana esta mía.
¿Las gotas?  Dos veces al día. Pero si está mejor no habrá que dárselas. No son antibiótico.
La lengüeta de un botín. Y es que esa puerta… Si por lo menos estuvieran en sus cajas.
Hoy una copla nueva. Dice que quiere no sé qué que anuncian todos los días en esa emisora que escucha y vale (cuesta, que el “vale” no lo sé) 399€ pero se quedaba en 199€ si telefoneaba antes de las 11:34
Le he dicho que pues si ya eran menos veinte llame mañana. Y de regalo un aparato que ahuyenta los ratones. Lo quiere ya.
¿No te dije que del rhododendron me ocupa yo? Terminarás ahogándolo. Y no lo cambies de sitio, por favor. Y el dial tampoco.
Pues no sé. Cada edad tiene sus cosas, y la suya es de esas bobadas. Pero a mí no me parece que vaya a ir más allá de una cierta estética, o antiestética, y determinadas muletillas que terminan pasando.
¡Ni pensarlo! Son una especie de cebos. Que te dan esto o lo otro así por la cara y te terminan colocando un montón de trastos que no sirven para nada. Pero como viene así con aspecto de invitación personal y porque uno es uno y ha tenido esa suerte…  Anda, rómpela.
No. El viernes.
Pues si son pequeños utilizas dos, o tres, si el texto es muy largo. Y no los pongas en el  espejo del baño, que se despegan con el vaho.
Sí, y el sombrerito lo perdí, y el paraguas es un incordio.
El video lo termino de encontrar, estaba en un correo de esos que pone Fwd:FW

lunes, 29 de octubre de 2012

Afrodita en comentario al texto 4.14 de la aventura del pensamiento

Fantasía
El movimiento, es algo tan normal. Todo lo que tiene vida se mueve, incluso los caracoles aun en su lentitud.  O las hojas de los árboles, en esos días calmos en los que se dice al mirar por la ventana, “no se mueve ni una hoja”. Y creciendo;  cualquier animal o planta va ocupando más espacio a medida que crece, luego ese espacio de afuera que se ve tan paulatinamente invadido “sabe” que eso que está ahí se mueve y lo… distorsiona.
La cotidianidad está toda llena de movimientos no quizá intencionados pero sí consentidos; aceptados sin cuestionarlos porque son necesarios para la simple subsistencia. Hay que llevar la mano a la boca para comer, por ejemplo, aunque sólo en el caso de los humanos. El resto de los animales come llevando su boca (o pico) a la comida. Excepto los elefantes, a lo mejor, que me figuro que comerán con la trompa.
Hay también movimientos inocuos, que se ejecutan sin intención de hacerlos pero tampoco se aplica voluntad en evitarlos; son prescindibles pero tampoco pasa nada porque estén, y se los deja permanecer y repetirse.
Otros movimientos no son en sí propiamente voluntarios, y muchas personas si se imaginaran observadas mientras los ejecutan se sentirían humilladas; pero se transige con ejecutarlos, como ineludibles, aun a sabiendas de que se vivirá siempre con la vergüenza, el peso de la culpa, del  “pude no hacerlo” (porque puede no hacerse y comprobado, por extraño que parezca),  aunque justificándolo, escudándose,  en que ha sido como mal colateral e inexcusable para la realización de cualquiera de tantos actos — innobles y groseros, y grotescos, por más que a veces (muchas veces) se los disfrace de poesía — a que los humanos, tan orgullosos por otra parte de vuestra libertad, estáis, como los galeotes de la antigüedad, amarrados al duro banco…
Hay otros movimientos que, esos ya sí, bajo una apariencia a la que a simple vista no hay nada que objetar son decididamente perversos y dañinos. Se pueden ejecutar  en público y nadie reparará en ellos; quien nos vea hacerlos no se sorprenderá ni se sentirá agredido ni ofendido ni encontrará que estamos haciendo algo raro; si alguien nos viera sonrojarnos y preguntara por qué se quedaría pasmado si le dijéramos que por ese movimiento tan… Y,  “¡pero si no es nada!”.
Pero lo es. Y mucho.
Son esos movimientos que si se cede a la tentación de realizarlos nos estarán  abocando a la derrota y al fracaso; y tirarán por tierra quién sabe si todo lo conseguido a lo largo de un proceso y de un trabajo que puede en ocasiones llegar a sentirse agotador o insufrible. Un trabajo hecho a base de quietud, de estar alerta a no mover ni un músculo que, por una contracción de más o de menos, por insignificante que sea, puede estar (y lo está, y bien dispuesto y con frecuencia) abriendo la puerta a toda una cohorte de demonios o algo muy parecido.
Los demonios no es que vayan a renunciar a su presa así como así; pero tendrán que buscarse otras mañas y otras vías. 

viernes, 26 de octubre de 2012

26/10/2012/17:23


Bueno, has andado diligente. Y has vuelto a bajar la escalera al trastero. He de reconocer que a veces me sorprendes.
No, ninguna pega. Es un color perfectamente natural. Pero es que hay algunos muy raros que ponen cara de andar mal del hígado, por eso te pedí que tuvieras ese cuidado.
Pues la verdad es que me resultó bastante chocante. Nunca antes había hecho algo así y no pensé jamás que fuera a hacerlo alguna vez.  Mejor dicho ni siquiera se me había pasado por la cabeza que fuera o no fuera  a hacerlo. Así que tardé unos segundos en darme cuenta, pensando que era alguien que se equivocaba.
Me trató de “usted”; aunque si me hubiese tuteado también estaría ahora quizás comentándolo.
Sus argumentaciones, las razones que exponía, me estaban haciendo sentir como en una realidad tan ajena. El tono fue correcto todo el rato.
Me hubiese gustado tener algo tranquilizador, o convincente, que ofrecerle.
Ya te comenté que era muy amplio, aunque es verdad que en las horas de poca demanda los intervalos son más largos, pero si no les resulta rentable es normal.
Claro que las he visto ¿Cómo no verlas tan bonitas, tan vistosas y tan bien dispuestas? Y la combinación de colores una preciosidad. Muchas gracias.
Sí, otra vez a la carga con lo del asunto del cajero; y que de acuerdo, que como el error es a su favor de qué se queja. Dice que y qué si estuviera siendo en contra, ¿eh? Y que resulta muy desconcertante para el cliente que algo así no se solucione.
Te has dejado el paraguas y se están levantando nubarrones, esos que cuando empiezan a asomar por detrás del instituto termina siempre lloviendo.


Simetría

miércoles, 24 de octubre de 2012

24/10/2012/17:25

Dios en la naturaleza
Pues lo siento pero los tiré.  Los tuve un rato en la mano sin decidirme, pero, al final… Tenían un algo de frescura, es verdad, pero al fijarme en la fecha entendí que era una frescura que ya…
Ocurre un poco como con la ropa, las películas o los objetos decorativos. Un día son lo más de lo más y confieren un toque rompedor, de atrevimiento; llegan las visitas y se quedan pasmadas,  luego pasa el tiempo y vuelven a pasmarse si siguen ahí.
Ayer por la tarde me la encontré otra vez — quizá es por eso que he puesto el ejemplo de la ropa; podía haber puesto el del coche, habría que ir pensando en cambiarlo — pero esta vez no fue por el traje sino por el pelo, el mismo peinado que el otro día. Cuando cambie de peinado la reconoceré por… no sé, me daré cuenta en el momento de verla, un anillo, por ejemplo, que me llamó la atención.
Y el del otro extremo también fundido, pero como siempre se utilizaba éste no lo notábamos.
El philodendron un poco encharcado, sí; será bueno dejarlo unos días. Yo me ocuparé.
No, no tengo. O, bueno, algo pero que he mirado y no alcanza.
Que si jaqueca.
Siempre es algo. Yo creo que es que se aburre.
Te he dejado el horario encima de la mesita de la entrada. Es muy amplio.
Me tomas el pelo. Sabes que sí.

martes, 23 de octubre de 2012

23/10/2012/15:50


¿No te advertí que le dieras despacito? Había unos meses, quizás un par de años, allá por el 66 (del XX, claro) que hubiera querido conservar.
Bobadas de juventud, sí, pero...
Pues no sé de dónde habrá salido pero mío tampoco es. Nunca dejo ahí algo que me interese tener localizado.  Es más, nunca dejo nada, es un sitio que jamás se me ocurre. Y el caso es que tuyo tampoco me parece; no es tu… ¿estilo?  No, “estilo” me parece frívolo; más bien no me parece acorde con tu personalidad.  A ver si es que tenemos fantasmas o algo…
¿Pero cómo tú si lo encontraste en un sitio tan poco frecuente?
Bah, no tiene importancia. Olvídalo.
Hoy algo de dudas o zozobras que le ponen ese nudo en la garganta. Dice que no tiene consciencia de que por algo concreto.
¿Y por qué una mamarrachada? Muy estético no es, pero si soluciona el problema y evita que se meta. No ya por los destrozos sino porque es peligroso.
Y sí, la habitación quedaría más chica, y menos luminosa, con las lunas tapadas. Pero como para sacar la ropa que ponerse habría que abrirlas ahí estarían las lunas, de cuerpo entero.
Pero si no te gusta siempre se podrá discurrir algo diferente.
Sí, se ha fundido. La linterna está en el altillo.
¿Le extrañó?


Marquito s

viernes, 19 de octubre de 2012

19/10/2012/15:15


¿Por la 134, en sólo un par de ratitos? No sé pero me parece que estás haciendo trampas y saltándote páginas. Pero, de todos modos y a estas horas ya del viernes que estamos, por mucha prisa que te des…
Dice que mejor. Que todo muy patas arriba, claro; pero que con moverse con más cuidado del habitual y fijándose en dónde pone los pies va defendiéndose.
Más disgusto tiene con el asunto del banco. Les telefoneó dos veces dice, ya hace tiempo, a mediados de agosto, y que esperase un poquito por algo de unas comprobaciones. Pero hasta el momento nada.
Bueno, pues a pesar de que a ti sí ha resultado que a mí también. Suceden las cosas como al revés, ¿verdad? Cantidad de historias empiezan pensando qué y luego sólo era; esta, en cambio, empieza como que sólo era y resulta que termina en qué;  sin haber contado con ello.
No entiendo por qué no te parecen bien. Podéis estirar las piernas, mirar por la ventanilla, reclinar el asiento… ¿Qué esperabas de un low cost o last hour o como se diga?
¿La actriz, Nathalie Baye? No, no la he visto nunca antes.
Él sí, claro, aunque suele hacer más películas francesas, y qué poquito aspecto tiene de galán, ¿verdad?
Es posible que llueva. Baja las persianas.


Mandala (38)

martes, 16 de octubre de 2012

16/10/2012/13:17


Pues detrás de la drácena. Las soltarías allí al colocar la nota. Te pasas la vida perdiéndolas.
Ya sé que algunas de las amistades que tiene no son del todo recomendables ¿Pero qué se puede hacer? ¿Se te ocurre algo? Basta que se le diga aun con todo el cuidado del mundo para que se obstine más.
Y con una persona adulta, ¿qué medidas?
Del resfriado, mejor. No es que le preguntase, pero la voz sonaba menos gangosa.
Además son rachas. Todo el mundo las pasa en alguna época de la vida, ¿no? Luego las personas evolucionan (o involucionan; no, que es broma), de distintas maneras, los intereses de unas y otras se van distanciando, y el contacto se pierde.
Ya; que puede ser demasiado tarde, pero…
Tú, por ejemplo, ¿pondrías un diez a todas las amistades que has tenido a lo largo de tu vida?
¿Piensas que te lo pondrías ellas a ti, todas?
No. Lo siento. Lo prometí pero no he podido; no por falta de tiempo sino porque no sé seleccionar aquí y allá y tanto tecleo. Iré esta tarde y los sacaré. Habrá una ventanilla y una persona de carne y hueso.
¿Tú también? ¿Con el mismo traje?
Qué curioso después de tantos años.
Del resfriado está m… Ah, ya te lo había dicho. Pero sí, mejor.
Ah, pues claro que puedes. Pero no creo que te guste. Es por la idea que tengo una de esas francesas al estilo de Rohmer. Personas conversando de temas más o menos trascendentes, delante de un té o en algún jardín que nadie de la clase media tiene. Y suelen ser personas de la clase media. Pero de todas maneras no es de Rohmer, y de ahora.
Te dejo un trocito de Pauline en la playa, para que te orientes de qué quiero decir.


lunes, 15 de octubre de 2012

15/10/2012/17:17

4

¿Pero no te dije el sábado que ahí estaba bien?
Y hoy me sales con que si en el  de los de plata ¿Quién utiliza a diario cubiertos de plata?
Menos mal que ante la duda y mientras preguntabas la has dejado apoyada en la drácena; pero si no llega a ser porque hoy tocaba regarla no me hubiese enterado.
No. Gracias pero no es necesario que andes incordiando y moviendo todas tus influencias para algo que si nos ponemos en razón es sólo un capricho. Ya sabes que le dan ventoleras y en cuatro o cinco días se le pasará. Justo los que calculo que durará el azúcar. Luego ya te diré; porque de comprarla no creo que me acuerde.
Apareció, sí, entre los zapatos.
Nunca me cansaré de repetirte que hay que tener cuidado con esa puerta.
No tengo una idea muy clara. Pero me gustaría que no fuese azul. Aunque dependerá de junto a qué se coloque, claro.
No apagues, por favor, el ordenador. Tengo una película cargándose.
Lo intentaré pero no tengo seguridad de poder volver antes de esa hora. Siéntate si tardo un rato en la escalera.
Olvida, me acabo de dar cuenta, lo del ordenador.

viernes, 12 de octubre de 2012

12/10/2012/17:17

Canica (1)
Leí la nota, pero demasiado tarde ¿A quién se le ocurre colocar una nota en un sitio tan absurdo?
No sabe explicar eso mejor. Fue algo relacionado al parecer con un accidente de tráfico.
Ya que estaba de punta en blanco decidí ir a eso de la reseña del periódico que habíamos visto. 
Me decepcionó un poco.  La gente, mucha, demasiado cool — ¿se dice así? —, y los que hablaban pues como que sin muchas ganas.
Y, a lo otro, pues claro que no; o yo al menos no noté nada en la voz.
No percibí que hubiese algo que denotara preocupación o inquietud. Pero ya sabes que tengo muy mal oído.
De todas formas las personas tan seguras de sí mismas nunca contemplan esas posibilidades. esas cosas siempre les pasan a otros.
Ah, en lo del periódico, he vuelto con un par de autógrafos; ya que me desplacé hasta allí no era cosa de perder la mañana tan del todo, ¿verdad?
Me quedé a comer en el Café de Oriente.


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martes, 2 de octubre de 2012

Adivinanza


¿Qué será lo que quedó1 de qué no fuimos ni qué2 lo que de ahora quedará3 cuando no quede ya más4 rastro de ti ni de mí5 ni de qué  sólo  un "qué fue"6 de algo que nunca será7 lo que jamás pudo ser?


Casa de muñecas

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