domingo, 30 de marzo de 2014

Texto 6.32

Publicado por  el mar 30, 2014 en Sexto mensaje. Los caballeros del Grial 

6.32 “Y parece que no fue Arturo el Magnífico el predestinado para salir volando de los laberintos, ni el temido Caballero Negro, ni el favorito y brillante Lanzarote, fue un juramentado anónimo, un buscador callado, Perçeval, el que pisó las sendas del cerebro, venció al dragón que sellaba con fuego las cuevas donde se guarda el Libro de la Vida, y se enfrentó al caos que huía por siete caminos simultáneos y lo engañó al conducirlo al pozo de las densidades imposibles. Por ello fue acechado por Cronos, que tapaba los ojos del guerrero con tejidos de orden recubiertos de agresivos minutos, y se salvó del brillo transparente y de la muerte iniciática cuando estaba cerca del río en que rueda la Luna negra. Dicen que en sus orillas moran los dos dioses que fabrican las hojas donde se imprime el Libro de la Vida”.
6_32

30/3/14 19:17

Mancha (z23)

¿A que queda vistoso?
Dice que parece un broche, o algo así, antiguo de piedras preciosas.
Pero seguro que es por adularme.
Hago como que me lo creo y le digo que muchas gracias.
¿Tijeras de podar? ¿No puedes utilizar las del pescado como todo el mundo?
Así se llenan las casas de cachivaches.

jueves, 27 de marzo de 2014

De Afrodita para de Clotilde para Afrodita

Hoy lo he encontrado, en mi correo, un mensaje con este texto:
"Para Afrodita:
Porque lo dijiste, porque tú tal vez ya no te acuerdes después de casi dos años pero tú lo dijiste, que me seguirías, te dejo la continuación aquí. 
Pulsa por favor en el pie de foto de los globos y ahí la verás.
                                                                                Clotilde "
Y que perdonase la demora.
No sé quién es Clotilde, y no estoy muy segura de que sea de tercero B porque todas las de tercero B son terriblemente mentirosas.
Pero por el sí, o por el no, o por el quién sabe o por el tal vez, aquí pongo los globos y, sí, la seguiré aunque nada más sea por compañerismo porque también yo soy de tercero B



lunes, 24 de marzo de 2014

24/3/14 01:06

Niña con trenzas
Así quedó la niña de las trenzas. Dice que no le gusta mucho porque el enmarcado le recuerda el espejo de un cuarto de baño, pero después de muchos ensayos le parece que es lo mejor que podía lograr.
Sí, esta tarde, quiero decir ayer, poco después de las tres.
En el mundo viene un reportaje muy extenso.
El rey muy afectado, ¿pero se portó bien con él?
Un profesor de español, sí. Yo lo he intentado pero todo requiere una técnica.
¿Los zapatos? Creo que les ha estado haciendo fotos. Se le olvidaría recogerlos o tendría prisa.
Caramelos de naranja y papel para envolver. Pero normal, para un paquete corriente, no de regalo.



miércoles, 19 de marzo de 2014

19/3/14 01:50

Perdió el interés. No que dejara de ser interesante, claro, pero para otros. "Para mí", dice, lo perdió porque entre unos y otros lo convirtieron en una especie de gueto. De intelectuales para intelectuales y "yo", ahí, no tenía nada que hacer ni que decir.
Le replico que al marcharse contribuyó a que se volviese gueto.
- Pero un gueto confortable - dice y con buena acústica.
Porque los imagina a todos impartiendo clases magistrales, en un aula magna con calefacción.
Y, a todos ellos, con traje y corbata.
Pega por favor la lectura del gas en la puerta.
¿Esos libros nuevos tan viejos?
Esta vez no son de la biblioteca.
Lo que se llama "de lance", esas librerías por internet de segunda mano.
"El problema del hombre" y "La civilización inconsciente". Los ha hojeado un poco y se queja de que "densos".
¿Otra de esas reuniones sociales?
El 9 de febrero, sí. Eran nada más ocho.
Restó mal.
A según que horas puede haber hasta una fecha de diferencia.
Champú.

lunes, 3 de marzo de 2014

3 de marzo de 2014 21:04

Le pasan cosas en el fondo graciosas.
Tenía a Nonina ingresada en Mediterráneo e iba a verla, en metro, “por ahorrar” dice como anda tan liada y, cuando le quedaba a la salida el último tramo de escalera para llegar a la calle, en un rincón, hecha un ovillo depauperado, pintarrajeado y andrajoso, una mujer la llamó “ayúdeme”. Pero siguió su camino, y subió la escalera, y ya en la calle recordó haber dicho el día anterior “si veinte de los transeúntes que cada día pasan junto a un mendigo le diera sólo diez céntimos el mendigo tendría para un bocadillo” y regresó.
Hurgando en el bolso buscando el monedero había agarrado un billete de veinte euros que conservaba en su mano. Cuando localizó el monedero lo volcó en la mano de la mendiga que, por cierto, había dicho sin que ella se percatara de que por la edad de la mujer no era posible estar embarazada de dos meses.
Volcó el monedero en la mano de la mendiga, unos seis o siete euros en monedillas varias.
La mujer dejó de estar hecha un ovillo y, en cuclillas, hizo un recuento rápido de las monedas y, a grandes voces y tono muy teatral, empezó a berrear “pero con esto no me alcanza”.
Y que le diera, por favor, por favor, los veinte euros.
Y, que es por lo que digo que le pasan cosas en el fondo graciosas, el caso fue que se los dio. Sí, se los dio.
Se los dio y la mujer agarró con presteza todos los trastos que tenía a su alrededor y salió andando con mucha diligencia.
Ella, subió la escalera, se llamó imbécil en silencio y siguió su camino.
“Me ha tomado el pelo”.
Para quitarse la espina de regreso no volvió a bajar al metro. Tomó un taxi.
Y se juró que, para ahorrar, nunca más viajaría en metro. 

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