domingo, 9 de abril de 2017

Texto 12.22

12.22 “Si esto se ha cumplido, a los veintiocho se estará preparado para trasmitir ejemplo y valor a la descendencia.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Quizá una de las trabas más importantes que tienen los padres es intentar transmitir el ejemplo y el valor suficientes a su descendencia. Surge la duda a partir de saberse y reconocerse dentro de los caminos no transitados durante los años en los que no fueron padres. Miedo: a no hacerlo bien, a no ser capaz de asumir la responsabilidad real frente a otra vida que, por primera vez, nos importa lo suficiente. Supongo que la indiferencia ante lo que verdaderamente nos había estado llamando en todas las fases anteriores de nuestra existencia se torna en una especie de bruma que nos impide ver. Surge la angustia, la posesión, el cariño que aferra y no despliega. Creemos acreditar nuestra postura como padres, siempre frente a la inseguridad, bandeando entre las modas dentro de la psicología, las opiniones, los sistemas educativos… Sin embargo, frente a nuestro estado, ejemplo y valor: ejemplo, porque por primera vez alguien nos mira de verdad; valor, porque amar por encima de todas las cosas (es decir, por encima de nosotros mismos) lo exige. Siempre queda por hacer el trabajo que hay que hacer.

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